Un tiempo en el que los niños nacían en hermosas macetas de barro rojo.
Cinco mujeres detenidas en la lluvia.
Y vos, la visita más esperada para que todo comience de nuevo. Si tal cosa es posible.

De la poesía en escena y otras raras costumbres

Una de las grandes inquietudes de mi búsqueda en lo teatral, pasa por abordar textos que no se escribieron para ser llevados a escena. ¿Cualquier texto se sostiene en un escenario? ¿Puede un actor llenar con precisión y verdad cualquier parlamento? Una y otra vez vuelven esas preguntas. A veces funciona y pareciera que ese fuera el camino, otras, nos damos cuenta de que no es posible, de que las palabras no se dejan atrapar fácilmente. Ese es el momento en el que una frase, una palabra, se convierte en una escándalosa pompa de jabón que vemos salir de la boca de los actores. Sucede cuando las palabras no son suyas, cuando se recitan, se desconocen. Ahí están... Pompas de jabón. Algunos escenarios se convertirían en algo bien resbaladizo si esas pompas tan ciertas explotaran.

Esta obra no nació como tal. Los textos se fueron sumando casi sin querer y aprendieron a dialogar entre ellos hasta ordenarse de un modo tan concreto que encerraba un mundo. Había poemas, ideas para canciones, imágenes concretas que siempre vuelven: la lluvia, el universo femenino, el raro fenómeno del tiempo... Y por primera vez un imaginario muy potente en relación con el nacimiento y la muerte. Se fue armando una historia tan mentirosa como fragmentaria. Una historia que se empeñaba en contradecirse, que huía de la lógica argumental para caer en brazos de la poesía. Grandes peligros.

Encontrar a las actrices que lo hicieran posible fue una decisión y una suerte. Ellas fueron las responsables de justificar el imaginario del texto y gracias a una intensa búsqueda de acciones tan genuinas como personales, los sentidos - del texto, por un lado, y los nuestros, por el otro - se abrieron y multiplicaron. Una vez más, el milagro del pan y los peces, de la lluvia y las flores. Supongo que son esos tiempos tan enriquecedores del proceso creativo los que nos compensan, los que nos tientan para regresar cada vez que juramos que ésta será la última obra.

A pocos días del estreno sé que muchos de los objetivos están logrados. Este capricho poético llevado a escena consigue contar una historia, un relato que se confunde y se deshace como si la lluvia misma lo borrara. Y las actrices habitan este cuadro, con sus dudas y deseos, supersticiones y hechizos, con cada pequeño gesto tan pulido.

Esperamos que sean los sentidos y las sensaciones los que entren en juego, lo que se active en cada pequeño grupo que nos visite, que se lleven los olores, las imágenes, los tarareos, las miradas y que, de a poco, vayan recordando y se sientan cómplices, testigos.


M. Trigo.

En estos días

estamos disfrutando ya del lujo de la visita, ese encuentro tan deseado y temido con vos que sos el público. Nos acompañan, escuchan, comentan, soportan y sustentan personas muy queridas, amigos de amigos con ganas de saber, de ver, de vernos... A todos ellos gracias nuevamente.

Nos quedan pocos días para salir al aire. Estamos de retoques.



martes 13 julio, Bs. As.

Isabel viendo llover en Macondo

Exquisito cuento de Gabriel García Márquez que apareció en el subconsciente de la escritura hasta convertirse en protagonista de la alteración de los sentidos y del tiempo.

Podéis leerlo entero acá.

http://sololiteratura.com/ggm/marquezisabel.htm

... el sometimiento al principio de realidad...

(...) Ante una circunstancia nueva, el hombre experimentado, que almacena en su memoria ejemplos y contraejemplos de hechos pasados, practica el arte de subsumir esa novedad que se le presenta dentro del esquema de lo ya vivido y experimentado con el fin de repetir el éxito o evitar el fracaso de una acción anterior. Y así la realidad, una vez rebajadas las expectativas excesivas, suele confirmar las que nos restan, más moderadas y "realistas", y el mundo empieza a ser un lugar más o menos previsible, parcialmente gobernable, pasablemente soportable.

De manera que, por un lado, el sometimiento al principio de realidad produce un inevitable desencantamiento del mundo y la expatriación fuera de sus fronteras de esa abigarrada mitología de hadas, duendes, enanos, monstruos y otros pobladores de la conciencia infantil. En la edad madura, al ir juntando experiencias a lo largo de los años, el abanico de las posibilidades efectivas para el hombre se va plegando, las que con propiedad merecen llamarse nuevas disminuyen y más intensa es la sensación de vivir sin sorpresa y por relación a lo ya vivido. Al envejecer, prende en él un cierto taedium vitae, el sentimiento de repetición de lo-mismo acaba siendo dominante, todo futuro es ya pasado y solo le espera el siempre-igual de la muerte. Entonces, abrumado por su exceso de experiencia, descreído, desengañado, nuestro hombre exclama: "Verdaderamente, la vida podría ser de otro modo".

Pero, por otro lado, la vida, tal como efectivamente es, posee también efectos balsámicos, tranquilizadores, sobre ese mismo hombre, como le ocurre a quien despierta de una pesadilla y la vida diurna exorciza demonios que torturaban sus sueños. Es verdad: la vida es completamente siniestra para algunos y para todos en algunos momentos. Pero a la vez la experiencia conjura hipotéticos peligros que sabemos imposibles, o posibles pero raros o no tan raros pero evitables siguiendo reglas susceptibles de aprendizaje. El angustiado niño aprende que sus padres están siempre esperándolo a la salida del colegio; los padres, que la realidad -cuya cruenta naturaleza han experimentado cumplidamente- es, hasta cierto punto, digna de confianza.

Algunos terrores infantiles permanecen largo tiempo en la conciencia adulta amedrentándola. La finitud del mundo es trágica, pero también consoladora. Sin duda, la realidad podría ser de otro modo, pero, tal como es, merece, querido lector, que te arriesgues a vivirla a fondo. Vivere aude!

Nota completa en:
http://www.elpais.com/articulo/portada/Terrores/infantiles/elpepuculbab/20100703elpbabpor_22/Tes

La lluvia y otras cigüeñas

comenzó su andadura de investigación creativa en enero de 2010 y se estrenará en Buenos Aires en julio del mismo año en Huella Teatro. Uno de los principales objetivos del trabajo ha sido el traslado de la poesía y lo literario a escena. Cómo llegar desde lo plástico y formal a llenar el sentido de un texto mayormente lírico y narrativo que debía poseer la suficiente teatralidad para sostenerse en el escenario.

La propuesta ahonda en un universo femenino donde la lluvia, la maternidad y la muerte se dan la mano en una peculiar unión de sentido. Hay lugar para la leyenda, para lo que otros cuentan, para lo que se dice por costumbre, pero también hay un intento constante de olvidar, de vivir sólo el ahora, de imaginar un tiempo y un lugar donde todo pueda ser de otra manera.

La obra: Llovió. Hay cinco mujeres. Podrían ser más. O menos. A veces cantan. Llueve. Alguien vendrá de lejos con preguntas para entender lo que pasó entonces. Lloverá. No se cansan de contar su historia aunque no sirva porque es del todo imposible que lo entiendan los que nunca estuvieron, los que vienen de paso.

Algunas inquietudes de la dirección: Hay una gran necesidad de buscar más allá del realismo escénico y de (re)encontrarnos en la poesía y en todo lo simbólico que el teatro ampara. Quisiéramos que el público escuche una historia antigua, un poema perdido, una melodía popular que acaso ya escucharon. Queremos rescatarnos de la abulia y la anécdota.

Queremos conocerte a vos, que quizá nada tengas que ver con el teatro, o sí, y saber cómo viviste nuestro encuentro.